En el área de diseño, muchas universidades tecnológicas ofrecen su formación a precios económicos y horarios accesibles (lo cual es una perfecta solución al deseo de un alto numero de potenciales aspirantes) para quienes se interesan por el diseño y no tienen las posibilidades de adquirir una formación profesional.
Pero ¿que implica tener una formación técnica, tecnológica o profesional desde el desempeño del diseño? ¿Donde esta el punto de inflexión y cuales son las sustanciales diferencias entre los conceptos anteriormente nombrados?
Para empezar el análisis es importante tener en cuenta que las relaciones entre ciencia, técnica, tecnología y diseño se pueden ver desde el mismo origen del hombre y su praxis creadora y han sido estudiadas y reevaluadas por grande pensadores; por eso mismo el análisis inicia desde una revisión histórica de los conceptos pilares desde las etapas de evolución del hombre.

La evolución de estos estados también la estudia a profundidad Comte desde los conceptos de teológico, abstracto/metafísico o científico/positivista, los cuales son análogos a las etapas del cuadro.
“Lo que distingue al sabio del ignorante es poder enseñar” Esto significa que la tekné (palabra distintiva latín asignada a las artes, los quehaceres prácticos y el dominio de los mismos) a diferencia de la experiencia se puede enseñar, transmitir y comunicar, por eso en los oficios tradicionales se genera la figura del maestro y la del alumno aprendiz, el primero es quien domina y enseña la técnica , el segundo es el quien se encuentra sin luz y busca ser iluminado por el conocimiento que recibe y que construye através de la introducción en la observación y principios teóricos inicialmente y después desde el hacer (modelo dialéctico teórico-práctico).
Diferencias en el día de hoy de los conceptos

Ahora, desde el campo del diseño Colombiano ¿Cuál es la diferencia y como se apropian estos contextos? La amplia significación del diseño permite configurar la realidad, pero es por medio de la tecnología que se materializa esta configuración.
La globalización tecnológica que nos llega es la encargada de producir los bienes que se distribuyen a nivel global, se instalan las infraestructuras en los países que más barato ofrezcan la mano de obra y al agotar los recursos, subir la mano de obra, al elevarse los fletes de exportación o al suceder alguna situación que haga menos rentable la producción se desplazan. Llevándose el conocimiento tecnológico que hay detrás de esta “manera de hacer” por eso esta figura del técnico y tecnólogo en diseño, la cual actúa dentro de un marco de proyecto ya establecido, no participa en la construcción del mismo, realiza un abordaje instrumental, manejando la infraestructura instalada para el desarrollo de los productos desde una visión axiomática-operativa. Al no existir una interpretación de la tecnología a las necesidades del contexto, el proyecto no aporta al desarrollo tecnológico del país y la noción de proyecto es inexistente. Por lo tanto manejar un profesional con nociones de proyecto sociocultural es innecesario, además de menos rentable.
Según Bonsieppe, la finalidad de la innovación tecnológica es la producción de un know how, los materiales, las tolerancias, las terminaciones, todas estas constituyendo una innovación de tipo operativo. El lenguaje de la tecnología es el de las instrucciones y su procedimiento es el de la factibilidad y aplicabilidad técnico-física y económica, su contexto institucional es la empresa o estación de experimentación y su criterio de éxito es la factibilidad.
Para finalizar el escrito me gustaría plantear la posibilidad de que las diferencias entre el técnico y el tecnólogo en diseño para el contexto colombiano no existen, son subcategorías de una formación que tiene las mismas características y satisface las mismas necesidades de una aún joven industria con poco carácter propositivo y cultura de proyecto pero con todas las necesidades de desarrollo, de hecho, la proximidad con el profesional de diseño es tanta que su diferenciación es irreconocible si se hace rápidamente y en un entorno productivo carente de gestión y que no sea propenso a la innovación. Y si se hace el planteamiento de tecnología no como un resultado “ingenieril” nuevo de una manera de hacer, sino más bien como un proceso reflexivo que busca el desarrollo de nuevas maneras de hacer desde la preparación y reconocimiento del contexto y para el contexto, no existe la diferencia.
Mockus, Anthanas. Ciencia, tecnología y técnica.
Bonsieppe, Gui. Del objeto a la interfase.
Gallego, Rómulo. Discurso constructivista sobre las tecnologías.