martes, 29 de abril de 2014

EL D.I QUE NO DESARROLLA PRODUCTOS, ¿NO VALE?

Residuos de este pensamiento, el cual, se proponía como factor de medición para los docentes desde la época de mi estancia como estudiante de pregrado, siguen vigentes actualmente en la academia, no solo por parte de los estudiantes, sino también por parte de los mismos docentes, por tal motivo planteo la siguiente reflexión: ¿Es buen docente de diseño, o está preparado para serlo, un profesional que no haya desarrollado productos? A continuación se plantearán algunos puntos de vista al respecto con el fin de ver las diferentes perspectivas a un mayor nivel de detalle. Recorre mi memoria el proyecto de grado para optar como pedagogo en diseño de un docente, el cual compilaba información que concluía que para ser un diseñador industrial se debería contar con 2 características fundamentales, la primera era ”saber escribir” la segunda era ”saber dibujar” ateniéndose a esta investigación, muchos de los diseñadores perderían la mitad de su capacidad de diseñar en el tiempo, ya que los requisitos del profesional cada vez se alejan más de la capacidad de “dibujar” por otro lado la escritura es fundamental para todas las carreras y es vital apoyo para cualquier acto comunicativo del ser humano; se puede inducir que las 2 aptitudes identificadas, desde una visión más amplia son: la capacidad de comunicar ideas gráficamente y la capacidad de expresar las ideas de manera oral y escrita; dicha propuesta es válida para el trabajo de personal afín al diseño y a los proyectos, sin embargo estas aptitudes son solo algunas de las que debe dominar el profesional en Diseño Industrial para ejercer de manera adecuada su carrera. La misión de la academia es, en gran medida, la de formar profesionales que puedan responder a los requisitos de la industria y propender por su desarrollo, esto debería surgir a partir de un dialogo académico-industrial orientado a la pertinencia y definición de competencias en el estudiante, sin embargo, para la mayoría de los casos se puede percibir un divorcio entre estas dos instituciones. Se puede también, identificar para el diseño, un amplio campo de intervención a nivel de empresa, en donde, de la mano de la gestión y las ciencias administrativas, surgen espacios de acción como el diseño de servicios, diseño de modelos de negocio y gestión de diseño entre otros; este perfil de intervención comprende una visión estratégico-prospectiva y una inserción desde la gerencia de la disciplina del diseño; desde esta perspectiva, no necesariamente se concluye en desarrollo de productos y sin embargo las acciones de diseño que surgen son factor crítico para el éxito o fracaso de la organización empresarial. Otro campo de acción de gran peso para la academia y que desde el origen mismo del diseño industrial en LatinoAmérica ha tenido un mayor campo de implementación para el diseño, es el enfoque de “pensar sobre lo pensado”, o la crítica de diseño, este tema de profunda pertinencia se alinea con la construcción de conocimiento teórico y producción de artículos y demás textos sobre los que se documentan reflexiones de la disciplina, proponiendo nuevos horizontes para la misma. Una posible “nueva” categoría, que se relaciona con sus resultantes, tanto a la “critica de diseño” como con la “aproximación industrial del diseño” es la exploración de nuevos territorios para el diseño. La combinación de la disciplina del diseño con marcos teóricos de otras disciplinas, buscando identificar nuevas relaciones, hibridaciones, mutaciones y escenarios de intervención del diseño, ampliando así sus fronteras de intervención. El proyecto de diseño es un constructo amplio y de múltiples perspectivas, el cual puede surgir en diferentes contextos y territorios, requiere de competencias asociadas a la reflexión, síntesis y comunicación para su desarrollo y puede concluir en diferentes alcances; esta noción de proyecto, particularizada para el diseño, se enmarca en un modelo constructivista para su aprendizaje y un pensamiento proyectual para su ejecución, factores inherentes en la génesis del proyecto de diseño. En la medida en que se tome como referente a la cultura, la sociedad, la tecnología y la economía como factores generadores de cambio para la proyección de nuevas propuestas de diseño y la reflexión en torno a las existentes, se gestarán proyectos con diversas respuestas, las cuales no se evaluaran por su nivel tangible sino por el impacto que generen en los entornos hacia los que se formulen, impacto que se consolida como experiencia transferible y transformable en criterios para construir, optimizar y evaluar propuestas de proyectos de diseño de una manera más adecuada.

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